TRASTORNOS DE LA NIÑEZ.
RETRASO MENTAL:
La característica
esencial del retraso mental es una capacidad intelectual general
significativamente inferior al promedio, que se acompaña de limitaciones
significativas de la actividad adaptativa propia de por lo menos dos de las
siguientes áreas de habilidades: comunicación, cuidado de sí mismo, vida
doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de recursos
comunitarios, autocontrol, habilidades académicas funcionales, trabajo, ocio,
salud y seguridad. Su inicio debe ser anterior a los 18 años de edad.
Retraso mental leve.
Retraso mental moderado.
Retraso mental profundo.
TRASTORNOS
GENERALIZADOS DEL DESARROLLO:
Se caracterizan por
una perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo: habilidades
para la interacción social, habilidades para la comunicación o la presencia de
comportamientos, intereses y actividades estereotipados. Las alteraciones
cualitativas que definen estos trastornos son claramente impropias del nivel de
desarrollo o edad mental del sujeto.
- Autismo. Presencia de un
desarrollo marcadamente anormal o deficiente de la interacción y comunicación
sociales y un repertorio sumamente restringido de actividades e intereses.
- Trastorno por
déficit de atención con hiperactividad. Es un patrón persistente de desatención y/o
hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que el observado
habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar.
Contrariamente a la creencia popular, los trastornos
mentales y del comportamiento son frecuentes durante la infancia y la
adolescencia. Existe la noción errónea de que los trastornos de la infancia
desaparecen con la edad, es decir en el proceso de desarrollo. Es verdad:
algunos trastornos pueden desaparecer, pero la mayoría no, e interfieren en el
proceso de aprendizaje condenando a muchos jóvenes a la pobreza.